K. 582

«Chi sà, chi sà, qual sia» (K. 582): el aria de inserción para soprano de Mozart en do mayor

볼프강 아마데우스 모차르트 작

Silverpoint drawing of Mozart by Dora Stock, 1789
Mozart, silverpoint by Dora Stock, 1789 — last authenticated portrait

«Chi sà, chi sà, qual sia» (K. 582) es un aria de inserción, de estilo concertante, para soprano y orquesta, terminada en Viena en octubre de 1789 y estrenada en el Burgtheater el 9 de noviembre de 1789 [1]. Escrita para el personaje de Lucilla en Il burbero di buon cuore de Vicente Martín y Soler, muestra a Mozart, a los 33 años, afinando la expresión operística a escala miniatura—sobre todo mediante un conjunto de vientos de inusual personalidad, encabezado por los clarinetes [1].

Antecedentes y contexto

En 1789, Mozart atravesaba un momento profesional complicado: seguía siendo el compositor operístico preeminente de Viena, pero dependía cada vez más de encargos ocasionales, conciertos benéficos y el trabajo práctico para el teatro. Una de esas tareas era la escritura de arias de inserción (Einlagearien): números nuevos que se introducían en reposiciones de óperas ya existentes para acomodarse a un cantante concreto, revitalizar una escena o responder a gustos cambiantes.

«Chi sà, chi sà, qual sia» (do mayor, K. 582) pertenece a ese ámbito. El Köchel-Verzeichnis la identifica como un aria para el personaje Madama Lucilla (soprano), terminada en Viena en octubre de 1789 y representada en el Burgtheater el 9 de noviembre de 1789 [1]. Se compuso para una reposición de Il burbero di buon cuore de Vicente Martín y Soler (libreto de Lorenzo Da Ponte), ópera estrenada en el mismo teatro en 1786 [4]. Junto a su pieza compañera «Vado, ma dove? oh dèi!» (K. 583), la K. 582 revela la asombrosa capacidad de Mozart para entrar en el drama de otro compositor y, de inmediato, hacer que el escenario suene inconfundiblemente a él [1].

Lo que hace que esta aria merezca hoy una atención especial es precisamente esa identidad híbrida. Es “menor” solo por su escala: un único movimiento de unos tres minutos, pero construido con el mismo cuidado dramatúrgico que Mozart aportaba a sus grandes óperas, comprimido en un cameo intenso, capaz de robarse la escena [2].

Texto y composición

El texto es de Lorenzo Da Ponte [1], y el aria se inserta en la ópera de Martín y Soler como un añadido al acto I (a menudo identificado en la discusión moderna con el acto I, escena 14) [3]. Es decir, Mozart no se limita a suministrar un “aria de concierto” desmontable, sino que interviene en un punto de giro dramático concreto, sustituyendo lo que antes había sido un recitativo sencillo por un número cerrado que invita a una focalización psicológica [3].

La instrumentación resulta distintiva para su época y para este tipo de número teatral añadido:

  • Vientos: 2 clarinetes, 2 fagotes
  • Metales: 2 trompas
  • Cuerdas: violines I y II, viola, violonchelo y contrabajo
  • Voz: soprano (Lucilla)

Esta es la plantilla que ofrecen tanto la entrada de catálogo de la Fundación Internacional Mozarteum como la página de la obra en IMSLP (que especifica clarinetes y trompas en do) [1] [2]. Es significativo que los clarinetes no sean un mero relleno armónico: son agentes expresivos centrales, un rasgo característico de la paleta operística de Mozart a finales de la década de 1780.

Carácter musical

Aunque es una pieza compacta, la K. 582 tiene el perfil de un auténtico soliloquio operístico: la incertidumbre de Lucilla (“Quién sabe…”) se refleja en la rápida alternancia mozartiana entre un lirismo contenido y gestos más inquisitivos, cercanos al habla. La huella más personal del aria está en su escritura para vientos, especialmente para los clarinetes. Un estudio reciente de Cambridge sobre el uso operístico del clarinete en Mozart señala que tanto la K. 582 como la K. 583 “se apoyan en clarinetes solistas hábilmente tratados”, y que, al exigir ese tipo de escritura, Mozart “imprimió su propio sello” en el mundo sonoro de Martín y Soler [3].

Para quienes conocen Le nozze di Figaro (1786) o Così fan tutte (1790), este timbre resulta de inmediato evocador: el par de clarinetes puede sugerir calidez, ternura y una suerte de franqueza íntima, cualidades que convienen a un momento de reflexión ansiosa más que a una exhibición pública. Que Mozart logre esto dentro de las limitaciones de un aria de inserción es precisamente lo que hace que la pieza merezca un lugar junto a sus arias de concierto más conocidas: es un ejemplo pequeño pero vívido de su estilo tardío, en el que el color orquestal se convierte en dramaturgia y un número breve puede reconfigurar una escena entera.

[1] International Mozarteum Foundation (Köchel-Verzeichnis): KV 582 work entry with dating, first performance (Burgtheater, 9 Nov 1789), scoring, and Da Ponte/Martín y Soler context.

[2] IMSLP work page: general info (year, duration) and instrumentation details for K. 582.

[3] Cambridge University Press (PDF): discussion of K. 582 as an insertion aria in *Il burbero di buon cuore* and its clarinet writing.

[4] Wikipedia: *Il burbero di buon cuore* overview and note on Mozart’s two added arias (K. 582 and K. 583) for the 1789 Burgtheater revival.