K. Anh.H 12,10

Fuga para trío de cuerda en sol (K. Anh.H 12,10)

di Wolfgang Amadeus Mozart

Mozart from family portrait, c. 1780-81
Mozart from the family portrait, c. 1780–81 (attr. della Croce)

La Fuga para trío de cuerda en sol (K. Anh.H 12,10) de Mozart es un breve movimiento contrapuntístico asociado a Viena en 1782, cuando el compositor tenía 26 años. Las fuentes conservadas apuntan a un original incompleto de Mozart posteriormente “completado” por Maximilian Stadler, lo que deja en parte como compuestos su alcance exacto y su autoría tal como se interpretan.

Antecedentes y contexto

La Fuga para trío de cuerda en sol (K. Anh.H 12,10) suele fecharse en Viena, 1782: el primer año completo de Mozart como compositor independiente en la ciudad, recién casado con Constanze y abriéndose paso en un mercado musical saturado mediante la enseñanza, conciertos por suscripción y una composición vertiginosa [1]. En ese mismo periodo, el estudio privado de Mozart del contrapunto antiguo (especialmente Bach y Handel) empezó a manifestarse con mayor claridad en obras pensadas para una práctica doméstica y entendida, más que para el lucimiento público.

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Lo que puede afirmarse con seguridad es modesto, pero revelador: la pieza se conserva como un fragmento de 37 compases atribuido a Mozart, y su continuación (hasta una extensión mucho mayor) fue aportada por Maximilian Stadler, músico contemporáneo estrechamente vinculado al círculo mozartiano y conocido por “completar” materiales mozartianos inacabados [2]. La catalogación moderna sitúa la obra entre los fragmentos y completaciones de Mozart, reflejando una historia de transmisión en la que el núcleo mozartiano y el trabajo editorial/creativo posterior resultan difíciles de separar en la versión que suele escucharse hoy [1].

Carácter musical

Escrita para trío de cuerda—violín, viola y violonchelo—la obra consiste en una única fuga en sol mayor [2]. Sobre el papel, presenta lo esencial del oficio fugado: un sujeto expuesto en una voz y contestado en las demás, con los tres instrumentos alternándose como protagonistas melódicos y, al mismo tiempo, aportando sostén contrapuntístico.

Incluso en un medio tan compacto, la textura de trío propicia un contrapunto de especial transparencia. La línea aguda del violín puede proyectar el sujeto con brillo; la viola aporta a menudo la lógica decisiva de la voz interna que hace verosímil la imitación; y el violonchelo afianza la estructura mientras participa como un socio temático en pie de igualdad. Escuchada así, la fuga se sitúa de manera natural junto al giro vienés más amplio de Mozart hacia una escritura “docta”: no académica por sí misma, sino un modo de afinar la tensión dramática y la dirección armónica mediante la imitación y un enlace estrecho de las voces.

[1] Digital Mozart Edition (Mozarteum): NMA table of contents listing the fragment/completion entry for K. Anh. H 12/10 (Fr 1782m)

[2] IMSLP: Fugue in G major, K.443/404b — instrumentation and note that Mozart’s fragment is 37 measures, completed by Maximilian Stadler